Es imposible constatar cual fue la primera agachada dentro de una cancha de fútbol.
El maestro Dante Panzeri, en una notable nota, escrita para la revista Satiricón, afirmó que fue en 1904. Jugaban Combinado argentino ante uno brasileño en la vieja cancha de GEBA.
En el palco de honor se encontraba el presidente Julio Argentino Roca acompañado por Rodrigues Alves, similar del hermano país, dilecto rival en éstas cuestiones del fobal…
Finalizado el primer tiempo, Argentina ganaba 4 a 0. Ante lo que podía entenderse como una canchereada, o una falta de respeto ante la investidura del foráneo invitado, el mismo Roca invitó, amablemente, a levantar el pie del acelerador (por más que encontrar un auto en aquellos años era una hazaña) y amañar un empate patriótico.
Años más tarde, sobre el final de su vida, Maximiliano Susan, crack de Estudiantes de Buenos Aires y partícipe del partido, recordó: “Al terminar el primer tiempo le íbamos ganando 4 a 0. Se acercó al vestuario el teniente general Julio Roca y nos dijo: Muchachos hay que ser más diplomáticos. Brasil está celebrando el Grito de Ipiranga. No es justo que pierdan el partido. Hay que dejarlos ganar. ¡Háganlo por la paz de América, muchachos!”
Como era de esperar, el partido finalizó 4 a 4.
La obediencia debida posibilitó el primer resultado turbio que se tenga noticia. Todo sea por la patria…
Por Carlos Aira




