Una de las inagotables frases que Carlos Salvador Bilardo le regaló al pueblo futbolero argentino.
Luego del título mundial de 1986, nuestro seleccionado vivió una crisis de juego y resultados que se agudizó luego de una triste gira por Australia en julio de 1988. La goleada 1-4 padecida por el equipo nacional ante los locales motivó durísimas críticas.
Acostumbrado a capear temporales, una vez de regreso al país, el Doctor sacó de la galera una frase que le permitió tomar aire: sólo importa la Copa del Mundo, el resto es relleno y ensayo.
En otro contexto - y con el aval de un sector de la prensa - Daniel Passarella retomó esta lógica luego del fracaso de la Copa América 1995.
Lo triste es pensar que desde 1993 - hasta la fecha de este post - el seleccionado argentino no obtuvo ningún título de jerarquía…




