Año 1983. Eran tiempos difíciles para Racing Club. El descenso se aproximaba inexorablemente al compás de un equipo que no iba a ninguna parte - y encima - eran parias en el desierto. Año en el cual la Academia jugó lejos del glorioso Cilindro, clausurado y reconvertido en depósito del Mercado de Avellaneda.
En ese marco, la Academia contrató a Roberto Alberto González, arquero del club Renato Cesarini de Rosario. Su traspaso a préstamo supuso el simbólico valor de quince balones.
González atajó tres partidos y medio en Racing. Recibió tres goles increibles una tarde en cancha de Estudiantes de La Plata. Jugó también ante Nueva Chicago y Argentinos Juniors. Su breve carrera en la Academia cayó en definitiva desgracia cuando fue a Liniers para jugar ante Vélez Sársfield. Aquella tarde también recibió otros tres goles imposibles. Esto motivó a Juan José Pizzuti - que comenzaba aquella tarde su tercer ciclo dirigiendo a Racing - a cambiarlo promediando el segundo tiempo por un juvenil de sólo 17 años: Juan Carlos Zubczuk.




